. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Deseo . . . . . . .

De apariencia cambiante (a veces masculina, a veces femenina, generalmente andrógina), Deseo es el más amargo y cínico de los Eternos




Rodin


No sabia cuanto podía hacer que no recordaba ni tan solo uno de sus sueños. Seguramente llegaba tan cansado a la cama cada día que así que caía en ella se quedaba dormido profundamente. De cualquier forma casi todas las mañanas a eso de las cinco de la madrugada solía despertar. Pensó que alguien a esa hora cada día le despertaba haciendo ruidos, bien porque se ponía en movimiento a esa hora o quizás algún vehiculo en la calle lo hiciera… Pero no. Porque cambio de ubicación por un tiempo e inexorablemente hacia esa hora seguía despertando por unos momentos cayendo de nuevo en el mismo profundo sueño que no le permitía soñar o al menos recordar sueño alguno.

Había estado el día anterior de viaje y por alguna razón durante toda la tarde tuvo que andar de un lado para otro en aquella ciudad por lo que cuando llego a su casa decidió que se acostaría enseguida ya que al día siguiente muy temprano, hacia las seis de la mañana debería volver a emprender viaje.

Y cuando el reloj iba a marcar la hora, unos minutos antes despertó sobresaltado. Lo recordaba, si, recordaba por fin un sueño. Extraño, como todos los sueños, en los que se mezclan lugares reales con otros imaginarios como si de un solo lugar se tratara.

Así se vio en su lugar de trabajo, sentado en su mesa que tan pronto era, como se podía convertir en una especie de pupitre. Y es que en sus horas libres por la noche daba clases de arte en una improvisada escuela municipal a gente de todo tipo que acudía a ellas cuando terminaban sus jornadas de trabajo.

Sentado en su mesa cambiante, de pronto detrás suyo la alumna que tenia asignada en sus clases nocturnas, una chica de cómo unos treinta y…. o cuarenta años le llego por detrás apoyando una mano en su hombro y deslizando la otra bajo la mesa rozandole suavemente con el dedo menique mientras la cabeza algo inclinada le rozaba la mejilla, no sin antes haberle enlazado sus manos con una cinta de esas que en ocasiones llevan en el pelo.

El giro la cara mirándola casi sin poder fijar la mirada por la cercanía. Entonces apartándose un poco pudo ver como en un instante un rubor se dibujo en la cara agradable de aquella chica al notar que algo había crecido sobremanera en unos instantes. Se miraron a los ojos un instante y volvieron enseguida a acercar sus caras ahora de frente uno desde arriba y otro ligeramente mas abajo.

Ahora recordaba nítidamente el sueño y no querría despertar jamás. Acerco sus labios a los de la muchacha rozándolos casi sin hacerlo y dejando pasar todo un mundo hasta que lentamente fue aprentándolos cada vez más fuerte, pero también tomándose su tiempo en ello. Entonces le pidió que le soltara la cinta de las manos para poder tomar la cabeza de ella y fundirse ahora en un apasionado beso muy, muy apretados los labios de ambos.

Podía ver claramente las facciones casi perfectas de la cara de aquella mujer de labios carnosos pero no exagerados, su nariz algo respingona, ojos profundos marrones, grandes de cejas cuidadas y media melena castaña que le recordaba un tanto a la de Louise Brooks pero hacia fuera.

No recordaba haber conocido ninguna mujer con esa cara ni parecida figura. Pero era tan real que al pensarlo se sobrecogió pon un instante debido a un escalofrío.

Luego como cada mañana se levanto en dirección al baño, no sin notar que el pantaloncito del pijama le tiraba ligeramente como si hubiera encogido.

3 comentarios:

Jajajjajaja, no es que sea morbosa, pero, te quedó pequeño el pijama al despertar?, definitivamente, agradable sueño, aunque talvez haya vacío al despertar.

Je je,

La verdad es que se me debio quedar una cara rara, Porque una vez vestido y cuando me iba a trabajar me cruce con mi mujer que iba para el suyo me pregunto. ¿a donde vas con esa cara? ¿de que te ries?. Pues mira que vas raro esta mañana. ¿No te habras cadido de la cama esta noche, Verdad?

Algunas noches de viernes tienen la mirada alegre...

Cúantos blogs tienes????...

Este me encata¡¡¡ en forma de cuaderno con renglones..y la palabras , esas que dices que son más dificiles de encajar que los colores, son mágicas...

Suelo ir a los lunes literarios..y este lunes pasado escuché a luis garcía montero, me encantó todo lo que dijo, excepto que si el escribe una poesía a su mujer ,le llega a él pero no al mundo,dijo que hay que pensar lo que se dice ,usar técnicas para llegar al alma de las personas...

No lo creo...yo creo que si uno escribe lo que siente,lo que le está pasando suele llegar a otras personas, que sienten igual o parecido ,..al final ,no somos tan diferentes unos de otros...

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