| tony |
me imagino que es que estoy cansado.
seguramente también de intentar complacer a todos. De poner buena cara aquí y allá.
son muchos años dándole a lo mismo. Si, eso debe ser...
pero me imagino también que no se puede parar.
no me gusta conducir. Lo único que no me cansa nunca es escuchar música.
y ponerme a recorrer la ciudad lentamente con la radio del coche encendida y mi Jukebox colocado en ella y dejar pasar canciones mientras veo pasar edificios, gente que vuelve del trabajo, arboles y farolas que van quedando atrás mientras la luz del sol va poco a poco oscureciéndose y la de colores de los luminosos va tomando su lugar.
Con los cristales subidos y el volumen alto cantare a voces esa canción que se va sucediendo, sucedáneo de gritar mientras un tren pasa raudo con su ruido ensordecedor de mil caballos de potencia (h.p.).
| tony |
he mirado al cielo un instante, y sin embargo tan solo una pequeña mancha azul se adivinaba allá a la derecha donde la imagen se pierde. Definitivamente te equivocaste de estación. Todos los demás arboles están aun calvos, completamente calvos. Desnudos.
He permanecido un buen rato bajo la copa llena de reflejos rosas, rosas sin brillo porque el sol no venia. En cambio el gris reinaba por doquier, salvo aquella pequeña manchita azul que poco a poco se ha ido cerrando.
Huele a primavera pero tan solo debajo tuyo, árbol.
Tan solo yo, y una abeja despistada.
Ahora llueve suavemente y aunque hace frío aun, dejo que la lluvia moje mi cara mientras miro hacia arriba envuelto en flores de color rosa.
No nos ponemos de acuerdo. Es la eterna canción, como un bucle. No, el próximo sábado me iré solo...
Quizás sonará el móvil...
dicen que esta chica inspiro a Neil Gaiman para ponerle cara a su personaje de Muerte en The Sandman, de los Eternos. A mi me gusta...
| tony |
Me gusta volver una y otra vez a este lugar sobre todo porque en el reina un silencio absoluto tan solo roto de tarde en tarde por algún coche y hasta pareciese que aquí los motores suenen menos. Imagino que podría oír algún canto de pajaros, pero no recuerdo haberlo escuchado. Aquí puedo pensar, pero sobre todo mirar los arboles y a veces imaginar el paso del viento entre sus hojas. Ahí detrás, no se ve, pero muy cerca está el viejo cementerio, muy pequeño y húmedo.
Vuelvo una y otra vez. Lo he visto nublado, con lluvia, nevado o lleno de flores. Pero sobre todo vengo cada otoño y un otoño fue cuando comencé aquella acuarela de colores extraños, que no quería pintar.
Hoy he decidido que la acabare, aunque no se si sera buena idea. Quizás debería dejarla así.
Ya es un cuadro maldito.
Reconozco que me da miedo seguir
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| tonYerik |
erik
Imagino que estará lleno todo de gente entregada a su merecido descanso ahora que la tarde ya no es casi, y si empieza a ser noche. Yo desde aquí arriba, que siempre sera abajo con relación al pueblo, observo durante minutos eternos como ni un alma aparece en la escena. Por eso tan solo imagino. Huele todo el aire a ozono, ese olor que se confunde con el de la tierra mojada, y alguna gota me ha mojado esporádicamente traída hasta mi por el viento. A lo lejos se deja oír el rugido grave de un trueno que se arrastra como cansado por todo el cielo hasta aquí.
Y a pesar del paisaje y de la grandiosidad del decorado me siento espeso, como apresado por una desgana inmensa que me llena mas de lo que de capacidad mi cuerpo pudiera contener.
Debería sentir algo, pero es que tampoco tengo ganas.
Erik.
Es tarde, como otras noches pero hoy estoy cansado.
He pinchado esta canción de Mike Harrison. He apoyado el codo del brazo izquierdo delante del teclado y he apoyado mi mejilla sobre el puño de la mano derecha, he cerrado los ojos. Y he dejado fluir la música que me ha sumido en una especie de sopor mitad culpa de ese cansancio que arrastro y mitad su efecto relajante. Pero es que la música nunca me deja indiferente penetra en lo mas hondo de mi y causa según que reacciones. Y la de esta noche y esta canción me han traído recuerdos de lapices y tinteros, y he visto mis dedos manchados por la tinta china, y me he visto creando como hace mucho tiempo atrás en la penumbra de mi antigua habitación a la luz del flexo articulado mientras en el gira discos cualquier vinilo daba vueltas mientras los trazos de mis plumas iban poco a poco acabando con la dictadura del blanco y ahora los negros y falsos grises, esos que engañan a los ojos a base de superponer lineas blancas y negras iban llenando toda la hoja de papel.
Casi dormido volando en alas de mi imaginación y mis recuerdos. Una voz me ha traído de golpe a la realidad de esta madrugada de Reyes. He cogido el viejo coche y volado "urgencias".
Falsa alarma. Se ha puesto de nuevo a llover y he vuelto despacio disfrutando de la madrugada observando el paisaje y oyendo a veces la música proviniente de las distintas fiestas a lo largo de la ciudad que esta noche no dormirá.
tony
Paseando por el parque del Principe una de esas tardes soleadas en la que los colores son muy brillantes y poco despues de recoger uno de los volumenes de The Sandman en la pequeña tiendita de comic situada justo en una de las calles que dan justo enfrente al parque, comence a ojearlo entre los arboles por uno de tantos caminitos que lo cruzan. No hay nada como la realidad, claro, pero pense que precisamente si hay alguien que pudiera cambiarlos, ese seria sin duda Mr. Sandman.
¿Y por que no?
Por ejemplo:
tony
(para verla grande pinchar en ella)
Es tan solo cuestion de imaginacion. O quizas de eso. De soñar.
Pues si...
Me llego el libro y justo para acompañarme en esas largas horas de tedio en aquel mastodonte vertical.
Aunque al anochecer me gustaba asomarme al gran ventanal que da al parque o por la mañana nada mas salir el sol. Porque en ese lugar uno se duerme muy tarde y despierta muy temprano, eso si consigues dormir, con lo que alguna noche te la pasas toda sentado en esa ventana mirando las estrellas o los contados coches que cruzan la avenida frente al parque, o los reflejos de mil colores sobre el agua del lago situado justo en medio de el.
El resto del día a parte de subir y bajar escaleras y visitar las maquinas de helados (todas estropeadas) de cada planta me sumergí en el año 1967 en las paginas de mi reciente adquisición. Era lo que esperaba, no me sorprendió. Según iban cayendo las hojas una tras otra, aunque reconozco que a veces me sentía incomodo al encontrar alguna coincidencia de mas entre la vida del artista a que se refiere quien lo narra en el con algún que otro pasaje de mi vida desde los casi 70's en adelante.
Me gusta en particular ese fotógrafo, entre otros, pero el tiene algo especial que otros que también me gustan no poseen. Y no voy a ahondar mucho mas en ello al menos hoy.
¡Bueno...! Estoy de nuevo en casa y se esta bien.
Gracias. Ginebra
Gracias Morgie.
gracias Sakk.
gracias Morgana
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