. . . . . . . . . . . . . . . . . . . Deseo . . . . . . .

De apariencia cambiante (a veces masculina, a veces femenina, generalmente andrógina), Deseo es el más amargo y cínico de los Eternos



¿donde andaba yo por 1969?

Pues seguro, seguro que igual que hoy. Escuchando música, si ciertamente eso hacia a parte de estudiar. Poco eso si, poco y mas bien a final de curso cuando llegaban los examenes. Ese era el peligro de los estudiantes que con leer una vez el texto necesitaban poco mas. Así me iba....

Descubriendo ese disco y oyendolo una y otra vez en las emisoras que lo programaban sin parar. Y luego convirtiéndose en nuestra canción. La mía y de aquella chica que llego con la primavera y lo lleno todo de flores y olores a lavanda. Eran tiempos de discos de vinillo de diecisiete centímetros.
Recuerdo aun como regrese un lunes con el disco después de unas semanas, un disco de segunda mano encontrado en el Rastro, practicamente nuevo, incluso la carátula casi inmaculada. Y fue precioso ver como se le ilumino el rostro a ella cuando le enseñe mi hallazgo. Que pocas cosas a parte de estar juntos eran necesarias para sentirse feliz en aquel tiempo.

Quizás como aquel frasco de forma prismática con unas deformaciones esféricas hacia centro, y de color verde, que según se vaciaba iba tornándose en un precioso azul oscuro al faltarle el amarillo del agua de lavanda que contenía y que tantas veces nos había hecho parar frente al escaparate de La Giralda contemplándolo y que cierto día y por sorpresa le regale.
Aun conservo un frasquito pequeñisimo de esos que eran muestra de ciertos perfumes, lleno de aquella colonia que una amiga común años después a la que hablaba de como me había quedado su olor, olor ya, a ella y no al perfume mismo, me trajo un día.

Luego pasado el tiempo y terminado todo aquello cierto verano, hice un pacto con alguien y decidí que no pasaría el tiempo ya.
Y así fue. Se detuvo y cuando venían mis antiguos conocidos no podían por mas que asombrarse al verme.

De esta manera, la música, mis lecturas, y mi trabajo me hacían pasar el tiempo sin pasar, a veces, a duras penas comenzaba algún cuadro nuevo que se quedaba en el camino, y poco mas...

Nuevo cambio de ciudad. Noches eternas en la habitación de un hotel de medio pelo después de un monótono día de trabajo escuchando la emisora de frecuencia modulada, recién instalada y emitiendo en pruebas  que por entonces tan solo programaba música de calidad. Y a la noche de madrugada aquel programa al que la gente solitaria como yo, llamaba contaba algo y pedía cierta canción. Es curioso, llame varias veces, pero la centralita estaba siempre saturada y jamas conseguí que me programaran aquella canción que seguramente habría sonado realmente tétrica en la oscuridad de la habitación tan solo tenuemente iluminada por la mortecina luz de neón proviniente del letrero que mas arriba sobre la terraza instalado, se filtraba a través de las cortinas de la ventana.  De esta manera llegaba el cansancio y Morfeo se apoderaba de mi, viniendo la mañana y encontrándome aun con la radio encendida.

(es tarde quizás mañana siga)



4 comentarios:

Te sigo leyendo...año 69...casi mi primer cigarro celta...un primer beso...escuela mayor...recuerdos tan solos...un saludo

Ojala sigas... es tan lindo leerte!!!
Me mucha paz, es como si me encontrara con alguien conocido a tomar un café y recordar esas cosas que jamas se olvidan...
Me encanta... que pena que no te hayan pasado el tema... yo tambien soy de pedir en la radio...!!!
Besos miles a tu alma!!!

Y casi mi primer de todo Fibo.

Eramos tan jovenes....

Seguire Alma, aunque nunca sere capaz de expresarme con la belleza que lo haces tu.

Y gracias por tu beso en mi alma que a veces pasa mucho frio.

Un beso.

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Gracias Morgie.

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